domingo, 31 de octubre de 2010

Safari...



Ya no se escucha el rugir del tigre, el cantar de los pájaros exóticos, los ladridos de la foca que siempre confundo con el de algun perro, el altavoz ha dejado de emitir cualquier sonido, al igual que el cláxon de los coches...
El parque está escalofriadamente vacío, no se escuchan los muelles de las camas elásticas al compás de los saltos de los niños,ni las risas de éstos o el murmullo de la gente, losç" kars" están parados. El columpio no tiene a quien columpiar, esta vez el único que le empuja es el viento...
Los árboles estan tristes, las hojas empiezan a caer, y ahora no se escucha el crujido de cuando son pisadas porque no hay nadie para hacerlo, se van acumulando en el vacio parking, de vez en cuando el viento las eleva y las conduce fuera.
Atras quedaron los días de gloria, donde se formaban largas colas de coches en su entrada, aquellos alegres domingos que pásabamos viendo los increibles animales y disfrutando subidos en los cochecitos que daban vuelta al circuito, el famoso tercer día de pascua cuando íbamos a comernos la mona, aquellas meriendas sentados en el césped con nuestros primeros amores de juventud...
Adiós al emblemático lugar por el cual El Verger siempre ha sido conocido, y el cual ha formado gran parte de la história, yo no he conocido mi pueblo sin él y me entristece que mis hijos no lo lleguen a conocer, pues de todo esto ya tan solo nos queda el recuerdo de lo vivido.
Ahora aqui me encuentro, en mi sitio preferido del mundo, escribiendo unas letras mientras el fuego de la chimenea me proporciona calor, escuchando la melodia de los pájaros que presenta este lugar, intentando inmortalizar en mi mente el fantástico paisaje aquí presente, pensando en que mis vecinos ya no estan, no les escucho, no les siento, esto me produce cierta tristeza, una enorme nostálgia y una gran impotencia por no poder hacer nada por ellos.
Se terminó la semi-libertad que este lugar les daba, se les terminó sus dias de felicidad en un ambiente cómodo y tranquilo para ellos, la incertidumbre de lo que les depara el destino me tiene en vilo.

1 comentario:

Pedro dijo...

Lo leí en la prensa, que lástima no ser multimillonario para comprarlo... snif,snif...:(