
El sol se fué a dormir, la luna despertó, pero de la cama no se levantó y como hacia frio se tapó con un manto de nubes, las estrellas esa fria noche decidieron no salir.
El camino estaba oscuro, un alma perdida intentaba encontrar algo, lo buscó durante toda la fria noche, pero nada, las hojas de los árboles eran pisadas por sus desnudos y congelados pies.
Los árboles estaban tristes, cada segundo que pasaba se quedaban mas calvos.
El silencio de la noche era roto por un fuerte silbido... el viento la tambaleaba.
Un alma perdida en un oscuro lugar se podia observar, dando vueltas en circulo, el camino no avanzaba por mas que andara.
Un alma cansada y solitaria andubia por los alrededores durante todas las noches.
Nadie sabia que buscaba, nadie sabia realmente lo que ahi hacia, nadie se atrevia a salir ayudarla.
Las horas pasaban en ese lugar y ese alma siempre continuaba ahi, si se obsevaba bien se podia ver como cada noche perdia un poco de color, como si de un camaleón se tratase, ese alma cogia el color de la noche.
Los más veteranos del lugar decian que era el alma que moria.
Todos inmóviles la observaban, pero nadie salia ayudarla.
El alma siempre estaba callada, cabizbaja, pero nunca decia nada.
Las noches que precedian en ese lugar el alma salia pero apenas era visible, una espesa niebla invadia todo el camino.
Al alma entera cubria.
En la oscuridad de la noche ya apenas se veia...
La última noche no salió y de hacerlo, nadie la vió.
Pues... estaba demasiado oscura.
Finalmente la dejaron de ver las gentes de ese lugar.
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Un dia en la hora en el que el sol daba la bienvenida a un nuevo dia, un anciano salió al campo y en el camino encontró un gran manto blanco.
Los mas ancianos del lugar siempre decian que era el manto que cubria al alma y que ésta murió de pena por ver que todas las gentes de ese lugar permanecian inmovil, viendola agonizar, y nadie se prestó nunca para ver que pasaba y si la podian ayudar.